Podríamos debatir largamente sobre cómo estamos tan seguros de lo que un gato escogería de manera natural, pero su fisiología nos da la respuesta. Los gatos son carnívoros estrictos, diseñados evolutivamente para obtener energía de las proteínas y las grasas animales. Carecen de mecanismos eficientes para digerir y utilizar los carbohidratos como fuente principal de energía.

Ni siquiera es necesario profundizar en aspectos como la digestibilidad de los carbohidratos si están bien cocidos o su posible aporte nutricional. La realidad es simple: los gatos no están hechos para procesarlos.

Es preocupante que todavía existan profesionales que recomienden alimentar a los gatos con el mismo alimento procesado, día tras día, durante toda su vida. En muchos casos, estos alimentos ni siquiera son apropiados para su especie. Reflexionemos: ¿conocemos a algún profesional de la salud humana que aconseje algo similar para las personas? Es inconcebible.

Las decisiones alimentarias en humanos se toman considerando la salud y la calidad de vida. Sin embargo, al alimentar a los gatos con dietas altas en carbohidratos y ultraprocesadas, ignoramos los principios básicos de su naturaleza. Hoy en día, contamos con abundante información sobre la etología y biología felina. Ser conscientes de esta información nos obliga a actuar con responsabilidad.

Como veterinaria especializada en felinos, he sido testigo de los devastadores efectos de una alimentación inadecuada. La evidencia es clara: los alimentos ultraprocesados son una de las principales causas de problemas de salud en los gatos.

El aumento de enfermedades como obesidad, diabetes y cáncer en gatos es alarmante. Estudios recientes también han revelado que gatos aparentemente saludables muestran signos de pancreatitis al ser examinados post mortem, incluso cuando la causa de su fallecimiento fue completamente diferente (Fuente: Libro del Dr. Conor Brady).

La industria de los alimentos procesados para gatos ha promovido la frase “debemos enfocarnos en los nutrientes, no en los ingredientes” para respaldar sus productos con un barniz de autoridad científica. Sin embargo, esta narrativa ha transformado la nutrición adecuada en un negocio lucrativo, dejando de lado las verdaderas necesidades fisiológicas de nuestros felinos.

¿Por qué seguimos ignorando la evidencia? Veterinarios de todo el mundo tratan a diario casos que son el resultado directo de dietas inadecuadas. A pesar de ello, intentamos adaptar a nuestros gatos –carnívoros estrictos– a un estilo de vida más conveniente para nosotros, en lugar de más saludable para ellos.

Nosotros elegimos qué comer todos los días basándonos en nuestras preferencias y necesidades. Nuestros gatos, en cambio, dependen completamente de nuestras decisiones. Por ello, es esencial que escojamos alimentos apropiados para su especie, respetando sus necesidades fisiológicas y promoviendo su bienestar.

Tener un gato es una elección consciente. No deberíamos verlo como un objeto de conveniencia, sino como un ser vivo que merece una alimentación que respete su naturaleza. Elijamos por ellos lo que elegirían por sí mismos: una dieta basada en proteínas y grasas de origen animal, libre de carbohidratos innecesarios.

Es hora de actuar con responsabilidad y conciencia. Reconozcamos la importancia de ofrecer una nutrición apropiada para nuestros gatos y cuestionemos las prácticas de una industria que prioriza el beneficio económico sobre el bienestar animal.